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viernes, 10 de noviembre de 2023

Nota de opinión de economistas extranjeros, supuestos críticos y los peligros del programa económico de Milei

Hay una nota firmada por 108 economistas extranjeros, muchos de ellos prestigiosos, que se titula “Los peligros del programa económico de Javier Milei en Argentina.” Ninguno de esos economistas ha estudiado en particular los problemas de la economía argentina y recurren entonces a prescripciones universales independientes del contexto, lo que es un error. Señalan que las propuestas de Milei “arraigadas en la economía del laissez-faire [dejar hacer al mercado], incluyen ideas polémicas como la dolarización y reducciones significativas del gasto público” que son potencialmente muy perjudiciales para la economía. Aciertan en su apreciación sobre la dolarización porque la respuesta convencional que proporciona el modelo estándar, basado en el supuesto crítico de la inflexibilidad de precios a la baja, es correcta. No hay manera de absorber shocks reales negativos de origen externo si no se dispone de cierta flexibilidad cambiaria como lamentablemente lo demostró la experiencia de la Convertibilidad. 

Sin embargo, cuando afirman que reducciones significativas del gasto público serían perjudiciales para la economía argentina se equivocan totalmente. Esto ocurre, porque utilizan un modelo estándar basado en supuestos críticos poco realistas (que no reflejan el contexto argentino), lo que proporciona una respuesta equivocada. En efecto, el modelo estándar supone que la política fiscal no afecta al tipo de cambio real y esto es válido para el caso de los países desarrollados. En Argentina, por el contrario, mayor déficit fiscal implica un tipo de cambio real más bajo, y menos exportaciones netas. Argentina es el país que más crisis cambiarias ha tenido en los últimos 50 años, y esto se debe a tipos de cambios bajos y desalineados, provocados por políticas fiscales irresponsables y populismo macroeconómico. En realidad, el problema había comenzado mucho antes cuando Perón en la década de 1940 aumentó en 10 puntos del PIB el gasto público, pero el golpe de gracia lo dio el kirchnerismo en este siglo aumentando otros 10 puntos adicionales el gasto público. En la actualidad con un gasto público primario consolidado de 38% del PIB no hay manera que la economía crezca ni que aumenten las exportaciones de manera sostenida. En ese sentido, la propuesta de Milei de reducir el gasto público es acertada y apunta a eliminar el principal obstáculo al crecimiento de la economía argentina (junto con el cepo). Quizás esta política esté motivada únicamente por su concepción ideológica y no responda a un análisis preciso de los problemas macro del país, pero lo relevantes es que es correcta y apunta a resolver los problemas del crecimiento de la Argentina. 

Otra dimensión que ignoran los 108 economistas extranjeros que firmaron la nota es que en Argentina predominan instituciones económicas y políticas extractivas, que han llegado a su máxima expresión en la gestión Kirchner y Massa. Esas gestiones han capturado el Estado y lo utilizan en beneficio propio y de sus militantes. El caso actual más relevante es el de las autorizaciones de importación a través de los permisos de las SIRA y el capitalismo de amigos y corrupción que envuelve el sistema. En ese sentido las reformas económicas propuestas por Milei de eliminar la emisión, equilibrio fiscal, desregular los mercados, eliminar prohibiciones y trabas burocráticas en el comercio exterior, integrarnos al mundo, que los mercados competitivos funcionen, etc., nos garantizan que tendremos instituciones económicas mas inclusivas que en una supuesta gestión de Massa. Hay otros temas que no comparto, como la falta de preocupación por la degradación del medio ambiente, la negación de la existencia de fallas de mercado, vouchers para educación, etc., pero en comparación con el carácter extractivo de las políticas vigentes (brecha cambiaria superior al 100%, capitalismo de amigos, captura de la justicia y organismos de control del Estado por militantes), son temas de segundo orden. 

El punto débil de Milei que me preocupa es su carácter autoritario y falta de pluralismo, lo que no ayuda a consolidar instituciones políticas inclusivas tan necesarias al crecimiento sostenido. 

En síntesis, los supuestos peligros del programa económico de Milei son infundados cuando tenemos en cuenta el contexto institucional de la Argentina y los supuestos críticos equivocados que incorporan en su análisis los economistas extranjeros. Existen sí, riesgos en cuanto a poder generar una convivencia política más civilizada, pero en todo caso nuestras instituciones han demostrado suficiente solidez para garantizar la alternancia democrática. 


Nota original en inglés y firmas

Traducción de la nota:

Los peligros del programa económico de Javier Milei en Argentina

Como economistas de todo el mundo partidarios de un desarrollo económico amplio en Argentina, nos preocupa particularmente el programa económico de uno de los candidatos, que se ha convertido en uno de los principales temas de debate en las elecciones nacionales. Dadas las frecuentes crisis financieras de Argentina y los recurrentes brotes de inflación altísima, es totalmente comprensible que exista un deseo profundamente arraigado de estabilidad económica. Sin embargo, aunque las soluciones aparentemente sencillas puedan resultar atractivas, es probable que causen más estragos en el mundo real a corto plazo, al tiempo que reducen gravemente el espacio de maniobra de las políticas a largo plazo.

Las propuestas económicas de Javier Milei se presentan como una ruptura radical con el pensamiento económico tradicional. Sin embargo, creemos que estas propuestas, arraigadas en la economía del laissez-faire [dejar hacer al mercado] y que incluyen ideas polémicas como la dolarización y reducciones significativas del gasto público, están plagadas de riesgos que las hacen potencialmente muy perjudiciales para la economía y el pueblo argentinos.

La visión económica que subyace a estas propuestas aboga supuestamente por una intervención mínima del gobierno en el mercado, pero en realidad se basa en gran medida en políticas estatales para proteger a los que ya son económicamente poderosos. Las reducciones de los tipos impositivos y del gasto público hacen que muchos bienes y servicios esenciales pasen de la prestación pública a proveedores comerciales privados, lo que les enriquece a ellos pero reduce el acceso de los ciudadanos de a pie, especialmente los pobres. La propuesta de dolarización pretende sustituir el peso argentino por el dólar estadounidense como moneda nacional. Ambas ideas pueden parecer atractivas por su simplicidad y sus promesas de una solución rápida para controlar la inflación y la inestabilidad. Pero no reconocen las principales realidades económicas. El modelo del laissez-faire supone que los mercados funcionan perfectamente si el gobierno no interviene. Pero los mercados no regulados no son benignos: refuerzan unas relaciones de poder desiguales que empeoran la desigualdad y dificultan la aplicación de políticas de desarrollo clave, incluidas las políticas industriales, sociales y medioambientales. En Argentina, como en la mayoría de los países con estructuras económicas complejas y problemas de desigualdad de ingresos y activos, inflación y deuda externa, se necesitan políticas matizadas y polifacéticas que reconozcan las necesidades de los distintos grupos sociales. Los mercados también son propensos a los fallos, provocados por las externalidades (cuando todos los beneficios o costes no pueden atribuirse a agentes individuales) y la asimetría de la información (cuando algunos agentes de un mercado saben más que otros). La crisis financiera mundial de 2008 demostró que una regulación inadecuada de los mercados puede tener consecuencias desastrosas. La experiencia de la pandemia de Covid-19 aportó más pruebas de la necesidad de la intervención pública.

Los argentinos están demasiado familiarizados con el dolor de la economía del laissez-faire impuesta por prestamistas internacionales como el FMI, que en el pasado aumentó la pobreza y la inseguridad económica e inhibió el desarrollo del país. El programa propuesto por Milei crearía más desigualdad socioeconómica al reducir el papel del Estado en la redistribución y el bienestar social. Una reducción importante del gasto público aumentaría los ya elevados niveles de pobreza y desigualdad, y podría provocar un aumento significativo de las tensiones y los conflictos sociales. La idea de Milei de recortar drásticamente los impuestos al tiempo que se reduce el gasto público reduciría significativamente la capacidad del Estado para satisfacer los derechos sociales y económicos de los ciudadanos. Entretanto, nuevas reducciones de los ingresos fiscales del Estado agravarían la crisis fiscal.

Del mismo modo, la dolarización parece ofrecer una solución al problema crónico de inflación de Argentina, y podría resultar tentadora cuando el valor de los ahorros y la capacidad de consumo se vean diezmados por una inflación galopante. La actual escasez de reservas de divisas haría que el tipo de conversión inicial del peso al dólar fuera tan alto que generaría más inflación. Esto significa una disminución de los salarios reales, de modo que la posterior reducción de la inflación se lograría mediante una importante caída de la participación del trabajo en la renta nacional, haciendo recaer la carga del ajuste sobre los trabajadores. La dolarización también implica la imposibilidad a largo plazo de construir la soberanía monetaria. También en este caso, la experiencia pasada de Argentina con la protodolarización (el acuerdo dela Caja de Conversión de los años 90) creó una breve ilusión de estabilidad, pero afectó negativamente a la economía real. Generó desempleo y pérdidas de ingresos reales para los trabajadores y, finalmente, condujo a una crisis aún mayor en 2001 debido a las restricciones fiscales y monetarias de la vinculación peso-dólar.

En resumen, las propuestas de dolarización y austeridad fiscal de Javier Milei pasan por alto las complejidades de las economías modernas, ignoran las lecciones de las crisis históricas y abren la puerta a la acentuación de desigualdades ya de por sí graves. Mientras Argentina navega por su complejo panorama económico, es fundamental abordar la formulación de políticas con estrategias equilibradas y empíricamente fundamentadas que no sólo sean atractivas a corto plazo, sino también sostenibles, equitativas y facilitadoras a largo plazo.

viernes, 5 de abril de 2013

¿Porqué está estancada la economía argentina?

En diálogo con El Economista, Hernán Lacunza analiza la coyuntura económica y señala que la economía está estancada desde hace 15 meses. Señala que ...
Los datos que van llegando son mediocres y, como siempre, mixtos. Estamos estancados hace unos 15 meses y no se ve un cambio de tendencia. Pasamos de crecer 8% promedio entre 2003-2007, a 4% en 2008- 2011 y a 2% en 2012-2013. Parte de eso tiene que ver con la apreciación cambiaria que fue erosionando todas las fuentes de demanda agregada. La inflación comió el poder adquisitivo del salario y eso afectó el consumo. La apreciación también erosionó el tipo de cambio real y afectó a las exportaciones. La incertidumbre asociada a la inflación y a todos los parches normativos que se implementaron para compensarla hicieron desplomar la inversión. Todas las fuentes de demanda están afectadas por la inflación. Hoy es más recesivo no enfrentar la inflación que enfrentarla. En este escenario estamos condenados a un escenario mediocre: cuando llueve crecemos al 2% y cuando no, 0%.
Para precisar el diagnóstico habría que señalar lo que hemos dicho desde que comenzamos con este blog, esto es, la economía evoluciona muy por encima de su producto potencial, lo que es insostenible. Para moderar la inflación que resultaba de esta situación, el gobierno recurrió a la apreciación cambiaria y otro tipo de mala praxis, todo lo demás viene por añadidura. No incluir en el análisis la idea que desde el 2007 no hay más capacidad ociosa en la economía (a nivel agregado) genera un mal diagnóstico.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Ex alumno de Harvard comenta a CFK

Un destacado ex alumno de la prestigiosa universidad y dos veces ex ministro de economía de la Argentina comenta el discurso de la presidente en Harvard.

sábado, 11 de agosto de 2012

Inconsistencia temporal

Un ejemplo actual del problema de la inconsistencia temporal de la discrecionalidad tal como lo enseñamos a nuestros alumnos. La disminución en la inversión no estará vinculada al tema?

PD: dos economistas recibieron el premio Nobel por sus contribuciones al respecto, y un economista argentino también fue premiado por sus aportes sobre el tema. 

miércoles, 18 de julio de 2012

Crecimiento y Coyuntura

La entrevista que me realizo Luciana Quiroga para el suplemento económico de julio del diario Comercio y Justicia, Factor, se organizó en torno de 4 preguntas.



1) ¿Cuáles son las políticas económicas que se deben implementar para lograr que el crecimiento económico sea sostenido?

Hay muchas combinaciones de políticas monetarias, fiscales, cambiarias y regulatorias que permiten que el crecimiento económico sea sostenido. La característica común de todas las combinaciones exitosas es que respetan tres principios económicos universales. 

Primero, hay que garantizar los derechos de propiedad y el cumplimiento de la ley para que los inversores puedan apropiarse de las utilidades que generan sus inversiones. 

Segundo, hay que reconocer la importancia de los incentivos privados y la necesidad que reflejen costos y beneficios sociales, para poder lograr la eficiencia productiva. 

Tercero, hay que administrar las políticas macroeconómicas (monetaria, fiscal, cambiaria, arancelaria y regulatoria) de manera sana y prudente. La idea subyacente es que hay que garantizar, la sostenibilidad de la deuda, el control de la inflación, una volatilidad macroeconómica acotada, con el objeto de evitar las crisis financieras, las crisis cambiarias, los defaults, la hiperinflación y otras patologías. 

A partir del 2003 la Argentina creció de manera vigorosa en base a un modelo basado en dos pilares (superávit fiscal y superávit externo) que garantizaban este tercer principio. En el 2007 cuando el proceso inflacionario comenzó a manifestarse como problema habría que haber implementado una política monetaria más prudente para ir corrigiendo los desequilibrios. En lugar de ello, el secretario de comercio interior intervino el INDEC y comenzó a implementar controles de precios y otras regulaciones que violaban derechos de propiedad (se atentó contra el primer principio). 

A este error inicial, se le sumaron otros, en particular la dinámica explosiva del gasto público que hizo desaparecer los superávits gemelos (fiscal y externo). Una parte importante de ese aumento del gasto público se originó en los subsidios al transporte y la energía, que generaron precios mentirosos en esos sectores, profundizando la falta de correspondencia entre costos y beneficios privados, y costos y beneficios sociales (se atentó contra el segundo principio económico universal). Luego vinieron los errores más recientes como el corralito cambiario que impide que los agentes económicos operen libremente en el mercado de divisas y que afecta los derechos de propiedad de las empresas extranjeras que quieren repatriar utilidades. 

En síntesis, ya no se respeta ninguno de los principios que garantizan el crecimiento sostenido, de manera que no podemos culpar al resto del mundo por nuestras dificultades.

2) ¿Qué medidas se deberían tomar para evitar una posible recesión?

Tengo la impresión de que ya es demasiado tarde para evitar el estancamiento del nivel de actividad. El modelo se fue agotando paulatinamente al dejar de respetarse los tres principios económicos universales.

La etapa de reconstrucción debe comenzar por el objetivo de bajar la inflación (menor emisión monetaria), y una vez encaminada la estabilización, aumentar el deslizamiento del tipo de cambio para recuperar la competitividad en la industria y las economías regionales. De ahí en más hay que reducir la tasa de crecimiento del gasto público para recuperar el superávit fiscal y eliminar todas las trabas al comercio exterior y demás regulaciones de la Secretaría de Comercio Interior. Hace falta una visión sistémica e integral y no alcanzan medidas aisladas o parches como los que ha venido implementando el gobierno.

3) ¿Cuál es su diagnóstico sobre la actual economía? 

A diferencia del caso europeo dónde hay problemas por el lado de la demanda, la producción en la economía Argentina actual está limitada por el lado de la oferta. Contribuyen a ello la inflación, los precios relativos desalineados, el atraso cambiario, los precios mentirosos, la falta de garantía sobre los derechos de propiedad, el riesgo de cambio en las reglas de juego, y las trabas a las importaciones y a la actividad productiva. El freno del nivel de actividad actual, tiene también un ingrediente exógeno como es la disminución de la tasa de crecimiento de Brasil, y un ingrediente transitorio como es la sequía, sin embargo, la mayoría de los obstáculos al crecimiento son endógenos al modelo y generan limitaciones por el lado de la oferta. En ese sentido, la visión keynesiana de la recesión que hace hincapié en la insuficiencia en la demanda agregada, no es de ninguna utilidad para entender la coyuntura argentina actual. 

4) ¿Y la proyección para 2013? 

El estancamiento económico continuará, ya que es altamente improbable que el gobierno modifique su equipo económico dotándolo de un mayor grado de profesionalismo y credibilidad.

jueves, 12 de julio de 2012

Diagnóstico de crecimiento: ¿cuánto líquido contendrá el barril?

El padre de la industria de los fertilizantes, Justus von Liebig, utilizó la analogía de un barril roto para popularizar la idea de que la producción depende del nutriente más escaso, es decir, el volumen del barril (nivel de producción) está determinado por el largo de las más corta de las tablas. 

La metodología del Diagnóstico de Crecimiento originada en el trabajo de Hausmann, Rodrik y Velasco (2005) se basa en detectar el principal obstáculo al crecimiento en una economía dada, esto es, cuál es la tabla más corta, para luego repararla. Si los países se concentran en el área que representa el principal obstáculo para el crecimiento, es más probable que sus reformas sean exitosas. 

Como lo explican Hausmann, Klinger y Wagner (2008), la figura del barril de Liebig tiene dos implicancias. Por un lado, el impacto de un cambio en una tabla sobre el volumen del barril dependerá de si la restricción está activa o no. Si no está activa, el impacto será cero. Si por el contrario, se trata de la restricción limitante, el impacto dependerá de la distancia entre la tabla más corta y la siguiente tabla corta. En otras palabras, el impacto del relajamiento de la restricción operativa no puede limitarse al producto del coeficiente estimado por el tamaño del cambio. En efecto, si el cambio es lo suficientemente grande, la distancia a la próxima restricción limitante también importa.


La figura muestra la situación en la Argentina actual, la falta de financiamiento tiene un efecto mínimo (o nulo) sobre el crecimiento porque hay otros factores que impiden que esa restricción sea operativa. Sin embargo, podemos considerar que hay tres obstáculos que si están impidiendo el crecimiento en la actualidad. En primer lugar, la falta de estabilidad de precios (inflación) que nubla las señales de precios de los mercados, en segundo lugar, los problemas de competitividad en algunas industrias (atraso cambiario, precios mentirosos) y en tercer lugar, la violación de derechos de propiedad, que las trabas al comercio exterior, las restricciones en el mercado de divisas y los distintos controles al estilo soviético, implican.

En la metodología del Diagnóstico del Crecimiento, detectar cuál es la restricción limitante se convierte en el problema central, dado que esto permite establecer las prioridades y diseñar la estrategia con mayor disciplina. En ese sentido, la presidente CFK no ha sido bien asesorada al respecto, ya que si analizamos la última iniciativa del gobierno (Comunicación A 5319 del BCRA), a la luz del enfoque propuesto, deberíamos señalar que se estarían cometiendo dos errores. En efecto, se establece que los bancos comerciales deben destinar un monto equivalente al 5% de los depósitos, para prestamos a tasa subsidiada a la inversión productiva. El primer error es que estaríamos aliviando una restricción (financiamiento) que no es operativa. El segundo error, es que se obliga a los bancos comerciales a financiar esos proyectos de inversión a una tasa nominal del 15% anual cuando la inflación es del 24%. En consecuencia, la falta de protección de los derechos de propiedad de la actualidad, se verá agravada a futuro, por la normativa que obliga a otorgar prestamos a perdida. En este caso, una restricción débilmente operativa, en lugar de aliviarse mostrará una tendencia a fortalecerse. Esto profundiza el problema de la economía Argentina porque a futuro no bastará solo con controlar la inflación y restablecer la competitividad, sino que además habrá que hacer esfuerzos para recuperar y garantizar los derechos de propiedad que han sido sistemáticamente violados.



miércoles, 13 de junio de 2012

Diagnóstico equivocado

Ayer se ha anunciado un Plan de créditos para viviendas a financiar con dinero de ANSeS. Más allá de las buenas intenciones (o no tan buenas como sostienen otros), el plan refleja un error de diagnóstico respecto a la situación macroeconómica en la que se encuentra la economía argentina. En efecto, la medida de inspiración keynesiana apunta a reactivar la demanda agregada ante la constatación de que el PIB ha dejado de crecer. Sin embargo, en las actuales circunstancias la receta keynesiana es contraproducente ya que el PIB no se encuentra por debajo del producto potencial sino muy por encima del mismo como puede observarse en el gráfico.

PIB y producto potencial
 

La línea punteada refleja el producto potencial y la línea plena el PIB observado que ya se ubica un 8.8% por encima del potencial, impulsado por las políticas monetarias y fiscales expansivas de los últimos años. Insistir en expandir más la demanda agregada es un caso de mala praxis. En lugar de apuntar a controlar la inflación, el gobierno involuntariamente la está fogoneando, por no contar con el asesoramiento profesional adecuado.

lunes, 28 de mayo de 2012

La brecha del PIB (termómetro) registra una alta temperatura

Desde que comenzamos este blog, allá por mayo del 2007 hemos diagnosticado que la economía estaba recalentada, y que esto daba lugar al proceso inflacionario. Lamentablemente no fuimos escuchados, ni por la prensa, ni por las autoridades económicas, ni por algunos empresarios y colegas que tenían una visión complaciente respecto a las políticas monetarias expansivas del BCRA.

 A lo largo del último año las cosas han cambiado y la mayoría de los analistas percibe que la inflación se origina en la emisión de dinero en una economía que se ha quedado sin capacidad ociosa. Es más, hoy ya estamos ante un punto de inflexión, dado que en pocas ocasiones la economía Argentina ha estado tan recalentada. Lo estuvo antes de la crisis del ’30 y lo estuvo antes del “Rodrigazo” en 1975, en ambos casos la brecha del PIB superó el 9% y casi alcanza el 10%. Pareciera que este último es un límite insuperable, dado que el desequilibrio pone en marcha mecanismos que tienden a restablecer el equilibrio en el mercado de bienes. El gráfico muestra que ya estamos por entrar en esa situación, dado que el PIB evoluciona en la actualidad alrededor de un 8.8% por encima del producto potencial (Y*).

Brecha del PIB:   (Y-Y*)/Y*


Puede notarse cierta asimetría en el gráfico entre brechas positivas y negativas, las positivas no superan el 10% mientras que las negativas pueden alcanzar el 16% como durante la hiperinflación y el colapso de la Convertibilidad. Ambas situaciones son socialmente indeseables, en una situación de recesión hay recursos ociosos, alto desempleo y pobreza; mientras que en una economía recalentada la inflación entorpece el crecimiento, favorece la especulación en detrimento de la producción, y frecuentemente desemboca en crisis cambiarias, monetarias y/o fiscales que violan derechos de propiedad y deterioran irreversiblemente la distribución del ingreso. Recuperarse de una recesión es una tarea relativamente sencilla, basta implementar políticas expansivas (monetarias, fiscales, …), por el contrario lidiar con una situación de marcado recalentamiento y/o implementar un plan de estabilización conlleva importantes costos políticos. En parte, esos costos se originan en haber forzado el crecimiento para crecer a tasas más altas, lo que deberá pagarse a futuro creciendo a tasas más bajas, de manera a converger hacia la senda de crecimiento del producto potencial.

Podemos analizar la evolución de la brecha del PIB con la siguiente ecuación:


La brecha del PIB en un momento dado es igual a la suma, de la brecha del PIB en el período previo, más el crecimiento del PIB observado, menos el crecimiento del producto potencial. El cuadro ayuda a realizar esta contabilidad, la primer columna muestra la tasa de crecimiento del PIB, la segunda la tasa de crecimiento del producto potencial y la última columna la brecha del PIB. Todas estas tasas están calculadas como diferencia de logaritmos, inclusive la brecha del PIB.

 En el 2007 la economía Argentina alcanza el pleno empleo, ubicándose a fines de ese año un 3.8% por encima del potencial. Esa brecha es el resultado de sumar a la brecha inicial (-2%), la tasa de crecimiento de la economía (8.3%) y restar la tasa de crecimiento del producto potencial (2.4%). En años siguientes el PIB evolucionó por encima del producto potencial acelerando el proceso inflacionario. La brecha del PIB del 2011 de 8.8% es el resultado de considerar la brecha del 2010, la tasa de crecimiento del PIB y la tasa de crecimiento del producto potencial (8.8% = 6% + 5.4% - 2.6%).

 Este tipo de ejercicio muestra que la tasa de crecimiento del 5.1% que figura en el presupuesto 2012 nunca podría alcanzase este año, ya que en el hipotético caso, el PIB se ubicaría un 11.7% por encima del potencial (8.8% + 5.1% - 2.2%), lo que en términos históricos nunca fue posible, ni siquiera en los períodos previos a las grandes crisis macroeconómicas de 1930 y 1975.



Adicionalmente, aunque la tasa de crecimiento de la economía fuese nula hasta el 2015, no se podría absorber en su totalidad la brecha y el PIB se ubicaría en ese año un 1% por encima del potencial (8.8% – 2.2% – 1.9% – 1.9% – 1.8%).

 En definitiva, ha llegado el momento de pagar los costos de una mala administración de la política macro que se caracterizó por haber expandido en exceso la demanda agregada en años recientes. La tasa de crecimiento promedio en los años 2004-2011 fue del 6%, cuando el valor óptimo hubiese sido de 4.9% (2.9% anual del producto potencial + 2% por año para absorber la brecha del PIB inicial a lo largo de los 8 años).

 Para los próximos cuatro años, en el mejor de los casos, deberíamos esperar tasas de crecimiento del PIB del orden del 0.5% promedio anual para ir absorbiendo la brecha actual que genera inestabilidad macroeconómica. Sin embargo, es probable que la propia naturaleza del kichnerismo lo lleve a no aceptar esta gris realidad y (discrecionalidad mediante) termine precipitando un crisis macro de magnitud; hasta la fecha evitable.

viernes, 20 de abril de 2012

¿Por qué fracasan las Naciones?

Daron Acemoglu y James Robinson han escrito un libro para explicar porqué muchos países fracasan y no logran desarrollarse. En el trabajo muestran como las élites manipulan las reglas de juego en beneficio propio, a expensas de la mayoría, y sobre todo, a expensas del crecimiento futuro.

Hoy en su blog se han ocupado de nosotros y de la última jugada del gobierno con Repsol YPF. Aquí va una traducción libre de la entrada: What’s the Matter with Argentina?
¿Qué le pasa a la Argentina?
Hace cien años la Argentina fue uno de los países más ricos del mundo. Durante cincuenta años se subió a la ola de oportunidades favorables que brindaba el mercado y experimentó uno de los más exitosos períodos de crecimiento extractivo de la historia mundial (compartiendo esos honores con la Unión Soviética y la China contemporánea o Singapur). 
Pero el crecimiento extractivo no puede durar y Argentina no fue la excepción. Cuando usted tiene una combinación de instituciones políticas extractivas, junto con algunas instituciones económicas inclusivas como tuvo Argentina (y tiene China ahora), hay dos alternativas, pero sólo una conduce al crecimiento económico sostenido. Usted puede abrir el sistema político y tratar de avanzar hacia una sociedad inclusiva, o usted puede ir en sentido contrario y tomar medidas drásticas contra la inclusión en las instituciones económicas, renunciando a la prosperidad por el poder. 
Argentina hizo lo segundo. En la época de la Primera Guerra Mundial las élites tradicionales de la Argentina hicieron pasos vacilantes hacia la apertura del sistema político, pero pronto decidieron que no querían correr el riesgo de perder el poder. En 1930 llegó el primer golpe militar. La apertura del sistema político estaba fuera de la mesa. Luego vinieron una serie de golpes de estado, y el de 1943 trajo a un militar llamado Juan Domingo Perón al poder como Ministro de Trabajo. Perón utilizó esta posición para construir una extraordinaria maquinaria política que ha dominado la política argentina, desde entonces. Hay un solo partido político eficaz hoy en día en Argentina, el peronista (nombre oficial: Partido Justicialista). Los peronistas no formaban parte de las elites tradicionales. Todo lo contrario. Sin embargo, tomaron el control de la sociedad y sus instituciones económicas, y su comportamiento han sido tan extractivo como el de las elites tradicionales. 
Este es un patrón que el sociólogo Robert Michels llamó: la Ley de Hierro de la Oligarquía. Instituciones económicas extractivas siempre crean luchas por el control del poder, y tienden a atraer como aspirantes a las élites empeñadas en la extracción, y el que llega al poder se hace cargo de un sistema sin control de su poder. El resultado es la recreación de las instituciones extractivas bajo un disfraz diferente. 
En la Argentina en la década de 1940, el peronismo ganó la lucha por el poder y hoy sigue teniendo la hegemonía. Y la extracción aún continúa (mismo si a menudo toma la forma de distorsionar las instituciones económicas para mantenerse en el poder y no sólo para enriquecerse personalmente). 
Últimas pruebas: esta semana el gobierno peronista de Cristina Fernández de Kirchner se apropió del 51% de las acciones en la compañía petrolera YPF, previamente en manos de la empresa energética española Repsol YPF. El gobierno inmediatamente derrocó al CEO de la compañía, Sebastián Eskenazi y lo reemplazó por el Ministro de Planificación peronista. Se formará un tribunal para decidir el nivel de la indemnización! 
La precariedad de los derechos de propiedad son en realidad un fenómeno bien conocido en Argentina. La expropiación parcial de la compañía petrolera es en realidad poca cosa en comparación con el "Corralito" del año 2001 cuando el gobierno efectivamente expropió el 75% de los ahorros que las personas tenían en los bancos (como lo veremos en el capítulo 13 de ¿Por qué fracasan las Naciones). 
En Argentina, el fracaso para realizar la transición hacia instituciones económicas inclusivas condenó al país a un siglo de estancamiento económico. 
¿Pasará lo mismo en China? ¿Singapur?

viernes, 30 de marzo de 2012

A propósito de los cambios en la Carta Orgánica del BCRA

Aquí van las preguntas que me enviaron del diario Comercio y Justicia al respecto de los cambios en la Carta Orgánica del BCRA, junto con mis respuestas.

1) ¿Cuáles son los cambios más importantes introducidos a la Carta Orgánica?

La nueva Carta Orgánica explícita que la estrategia de política monetaria hacia futuro se caracterizará por la discrecionalidad. El BCRA no tendrá más la obligación de establecer metas de incremento en los agregados monetarios ni de elaborar un Programa Monetario que lo condicione. Es una pésima señal para una economía que está en “terapia intermedia” (control de importaciones y control de cambios). Lo fundamental era controlar la inflación para poder salir de terapia, y las medidas van en sentido contrario. Este cambio de estrategia implica menos transparencia y menos rendición de cuentas ante el Congreso.
Por otra parte, ahora se pueden utilizar sin restricciones las reservas del Banco Central para pagar la deuda pública externa, lo que en las actuales circunstancias equivale ha hacerle pagar la deuda a quienes perciben ingresos fijos, es decir, los asalariados. En efecto, la acumulación de reservas se realiza gracias al impuesto inflacionario que pagamos todos los tenedores de dinero, y ese impuesto alcanza un monto equivalente a la recaudación por retenciones a las exportaciones.
Finalmente, la reforma abre la puerta a lo que la literatura denomina "represión financiera, esto es, el BCRA tendrá la facultad de fijar comisiones, tasas de interés y decidir el destino de los créditos del sistema bancario. La historia económica de la posguerra ha demostrado que esta manipulación del sector financiero generó grandes ineficiencias, que restringieron el desarrollo de la intermediación financiera, aumentaron el spread entre las tasas de depósitos y préstamos, y redujeron el ahorro y la inversión en la economía.

2) ¿ De qué forma afectarían a las variables económicas?

El efecto de corto plazo es que las previsiones de inflación que se ubicaban en el rango 15-25% ahora se ubicarán en el rango 25-35%. Esos niveles de inflación comienzan a afectar negativamente el crecimiento, el empleo y la distribución del ingreso, sobre todo cuando hay control de importaciones. En efecto, el proceso de inversión se ve entorpecido por la incertidumbre y porque la inflación destruye el sistema de información necesario para asignar correctamente los recursos. Además, la inflación genera comportamientos poco favorables a los aumentos de productividad, resulta más fácil realizar beneficios en actividades especulativas que en las actividades productivas. Los sectores de altos ingresos –a diferencia de los asalariados- cuentan con mejor acceso a mecanismos financieros para evitar la pérdida de poder adquisitivo de la moneda, es decir, se ven menos afectados por el impuesto inflacionario.

3) ¿ Es realmente necesario mantener un cierto nivel de reservas para preservar el valor de la moneda?

No, sobre este punto estoy de acuerdo en eliminar los resabios de la Convertibilidad. Sin embargo, para preservar el valor de la moneda hay que controlar la inflación, cosa que el Banco Central no hace. Marcó del Pont tiene un diagnóstico equivocado sobre la inflación y no se da cuenta que la inflación se origina en la emisión monetaria necesaria para financiar el déficit fiscal. Esta idea nada tiene que ver con el monetarismo como lo ha sugerido. Bien por el contrario, es el gobierno el que utiliza una receta monetarista*, como lo es la política de utilizar el tipo de cambio para controlar la inflación.


* propia del monetarismo latinoamericano
   [esta aclaración no figuraba en el texto enviado al diario]


Las respuestas fueron publicadas junto con las opiniones del profesor de la otra cátedra de Política Económica Argentina que hay en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba, el contador José María Rinaldi, en el siguiente artículo.


lunes, 24 de octubre de 2011

Desafíos económicos

A solicitud de La Voz del Interior aquí describo en 200 palabras los principales desafíos económicos del nuevo gobierno. También fueron consultados los colegas cordobeses, Nadín Argañaraz, Marcelo Capello, Alfredo Schclarek, y Gastón Utrera, y opina el columnista Adrián Simioni.
En La Nación opinan al respecto los porteños Orlando Ferreres, Juan Llach y Ricardo López Murphy.
Puede observarse que los diagnósticos son compatibles, sin embargo, el diseño de las medidas correctivas requieren de timing, experiencia, sólidos conocimientos macroeconómicos y establecer prioridades. Por todo ello, una parte importante de la partida que comienza con la nueva gestión se juega en la elección del nuevo ministro de economía, cuyo perfil debería asemejarse al de un estadista. Y esto no significa para nada, que el logro del kirchnerismo de que sea la política la que manda, deba abandonarse; sin embargo, las decisiones políticas tienen que tomarse en base a sólidas consideraciones técnicas/económicas para ir corrigiendo los desequilibrios.

lunes, 10 de octubre de 2011

¿Mala praxis en el manejo de la política fiscal

Con motivo de mi participación en el panel de "Política fiscal en contextos de crisis" en las 44º Jornadas Internacionales de Finanzas Públicas actualizamos con Matías Escudero los datos del trabajo sobre “El resultado fiscal estructural en la Argentina 1983-2010” que ya presentamos en este blog. Ahora tenemos resultados sobre el desempeño fiscal hasta el segundo trimestre del 2011.
Aquí van los principales gráficos:

Brecha del PIB

Ya estamos nuevamente un 4.5% por encima del producto potencial, y lo que es más grave el superávit primario estructural es negativo, o sea hay un déficit de 0.6% del PIB. En el pasado con ese nivel de déficit primario la economía ha estado en problemas (comienzo de la democracia, hiperinflación, comienzo de la recesión del final de la Convertibilidad), por lo que urge recomponer el resultado primario.

Superavit primario estructural

También hemos calculado el impulso fiscal como el cambio en el superávit primario estructural entre dos períodos consecutivos. Un aumento del superávit (barra en el cuadrante positivo) constituye un fortalecimiento de la posición fiscal y está asociado a una menor presión del gobierno sobre la demanda agregada. Por el contrario, una disminución del superávit estructural (barra en el cuadrante negativo) representa un debilitamiento de la posición fiscal vinculada a una mayor presión del sector público sobre la demanda agregada.
El gráfico muestra que la política fiscal del último quinquenio ha sido probablemente la más expansiva de las últimas tres décadas.

Impulso fiscal

Ahora bien, en una economía en recesión, con recursos ociosos y desempleo coyuntural, posiblemente esta hubiese sido una política acertada, pero, ¿fue esta la situación de Argentina en el último lustro? En términos más generales nos interesa saber si, a partir del 2002:1, la política fiscal fue contracíclica -como sugiere la teoría de la política económica- o fue procíclica, esto es, algo más parecido a la mala praxis.
Aquí va un gráfico (no presentado en el panel de las Jornadas) dónde se combinan dos de los gráficos anteriores, la brecha del PIB (eje vertical) y el impulso fiscal (eje horizontal). Quedan definidos entonces cuatro cuadrantes, dos que caracterizan a trimestres con políticas fiscales procíclicas (superior izquierdo o inferior derecho) y dos en los cuales la política fiscal fue contracíclica (superior derecho o inferior izquierdo).

Brecha del PIB e impulso fiscal

Lamentablemente, en la mayoría de los trimestres la economía se ubico en cuadrantes con políticas fiscales procíclicas, debilitando la posición fiscal cuando estábamos por encima del producto potencial, o fortaleciendo la posición fiscal cuando estábamos con recursos ociosos. Nótese que este último caso suele ser la consecuencia no deseada (impuesta por el mercado) de no haber hecho las cosas bien (ahorrar en época de vacas gordas), y es lo que podría llegar a pasar en un futuro cercano si el viento comienza a soplar en contra.

lunes, 2 de mayo de 2011

Coyuntura económica y elecciones

Ricardo Fonseca nos convocó a Eduardo Gonzalez Olguín y a mi a su programa "Al fin y al cabo", el 12 de abril pasado, a debatir la marcha de la economía y su influencia en las próximas elecciones. Acepté la invitación sabiendo que iba a jugar de visitante y no de local. Aquí está la entrevista
Para la próxima tendré que pedirle al encargado del sonido que no desnivele el campo de juego y me suba el volumen del audio.
A los lectores del blog les debo la explicación de los supuestos y del modelo que utilizo para descomponer, según sus causas, el 24% de inflación actual en:

  • emisión monetaria: 12 de los 24 puntos
  • PIB superior al producto potencial: 6 de los 24 puntos
  • Inercia y otras causas: 6 de los 24 puntos

sábado, 30 de abril de 2011

Lecturas recomendadas: abril 2011

martes, 5 de abril de 2011

A dos décadas de la Convertibilidad

El 1º de abril de 1991 Domingo Cavallo puso en marcha el Plan de Convertibilidad para acabar con la inflación y reencauzar el proceso de crecimiento de la economía. 
Con motivo de este aniversario, Ambito Financiero publicó una entrevista al padre de la Convertibilidad, dónde éste analiza la gestación del plan y el intento fallido de flexibilizar la fijación cambiaría con una canasta de monedas en el 2001. Su discurso ha evolucionado y ya no defiende más, a raja tabla, la Convertibilidad 1 a 1 con un tipo de cambio inamovible, sino una Convertibilidad flotante dónde el peso hubiera podido flotar entre el dólar y el euro.

De todas maneras, la situación actual dónde la flotación no está condicionada al valor de otra divisa es una política superadora, ya que el libre movimiento del tipo de cambio permite garantizar la solvencia externa ante cualquier shock externo y/o interno.

La canasta de monedas (Dólar-Euro) junto con el factor de empalme del 2001 fue el intento de Cavallo de mejorar en algunos puntos porcentuales la competitividad de la economía, no evaluando que a esa altura el atraso cambiario de Argentina era fenomenal (35%), y que en consecuencia la medida estaba condenada al fracaso.

En estos días, con motivo del aniversario, se ha escrito mucho sobre la experiencia de la Convertibilidad, sin embargo, no se ha respondido a la pregunta de si, ¿había alguna salida en 1999, cuando la devaluación de Brasil exacerbó nuestros problemas de competitividad? La pregunta es relevante en la actualidad dado que Grecia y otros países de la Europa Mediterránea enfrentan un problema similar que ya hemos abordado.

La respuesta es que si había una solución, por cierto costosa, pero infinitamente menos onerosa que la maxidevaluación que terminó provocando el mercado.
Para encontrar la solución, había que tener un buen diagnóstico. El problema era de competitividad (atraso cambiario), es decir el valor del dólar era inferior al que debía tener esa divisa para garantizar tanto la solvencia externa, como la viabilidad de los productores de bienes transables (agro e industria). 
Sin embargo, la ley de Convertibilidad impedía el uso de la política cambiaría.

 ¿Qué hacer?

Había que utilizar otro instrumento para mejorar la competitividad, en particular, había que imponer sustanciales aranceles a las importaciones y utilizar lo recaudado para otorgar subsidios (reembolsos) a las exportaciones. Los aranceles mejoraban la rentabilidad a los sectores industriales y los reembolsos a las exportaciones tornaban rentables los cultivos agrícolas. Por cierto, esta medida no respetaba los acuerdos del Mercosur, pero hubiera sido el precio a pagar para evitar el colapso de la Convertibilidad.

En el caso de Grecia actual, suponiendo un atraso del 25%, habría que poner aranceles a las importaciones por ese monto, otorgar paralelamente reembolsos a las exportaciones, y prever un esquema de reducción progresiva de 5 puntos porcentuales por año, para que al cabo de cinco años esta protección transitoria (aranceles y subsidios) haya desaparecido. Esa medida, complementaría a las actualmente vigentes, evitaría el circulo vicioso de la deflación y brindaría el margen necesario para que el ajuste de la economía pueda realizarse. 

martes, 29 de marzo de 2011

miércoles, 23 de marzo de 2011

Lecturas recomendadas: marzo 2011

viernes, 18 de febrero de 2011

La Brecha del Producto

A partir del cálculo del producto potencial -que hemos abordado en una entrada anterior- es posible definir la “brecha del producto”, esto es, la diferencia entre el PIB  y el producto potencial, expresada en términos porcentuales. Este indicador sintético del uso de la capacidad productiva de una economía permite dimensionar la profundidad de una recesión como la del 2002 y el despilfarro de recursos que ello implica, o en caso de ser positivo, el grado de recalentamiento de la economía.

A los lectores habituales de este blog no les llamará la atención el gráfico, porque ya en la primera entrada, a mediados del 2007, planteamos el tema del recalentamiento de la economía, y luego directa o indirectamente hemos hecho referencia a ese marco conceptual para analizar el proceso inflacionario actual. En numerosas oportunidades hemos subrayado que la inflación actual se origina en el hecho de que el PIB ha evolucionado por encima del nivel del producto potencial.

Esta situación puede mantenerse algún tiempo, mientras los trabajadores acepten jornadas laborales más extensas, los productores posterguen el mantenimiento de sus maquinarias, los stocks de mercaderías caigan por debajo del nivel deseado, las reservas de gas y petróleo comiencen a agotarse, y/o el nivel de endeudamiento se torne insostenible. La ilusión monetaria, la sobreexplotación de los recursos, la descapitalización y el endeudamiento permiten producir por encima del nivel potencial, pero tarde o temprano la reversión se producirá con todos los costos sociales que ello conlleva. Por eso los gobiernos eligen conducir la economía a lo largo de la senda del producto potencial, evitando brechas positivas o negativas, de manera a maximizar el bienestar general.

En las tres últimas décadas pueden observarse sistemáticos apartamientos del PIB de su nivel potencial, indicando las malas administraciones macroeconómicas que hemos debido soportar. Existen fundamentalmente tres periodos en los cuales el producto real se ubicó más de un 10% por debajo de su medida potencial: el tercer trimestre de 1985 (comienzo del Plan Austral), los años de la hiperinflación de 1989-1990, y la crisis del régimen de convertibilidad (2002-2003). Por otra parte, el PIB se ubicó por encima de su nivel potencial durante gran parte de la Convertibilidad y en el pasado reciente antes de la crisis financiera internacional.



La motivación de escribir esta entrada surge luego de leer el post de Lucas en la Ciencia Maldita, sin embargo, lo más preocupante no son los errores del gráfico, sino el hecho, de que solo el 10% de los comentaristas sospecha de que hay algo que no cierra en la nota [señalan que no hay compatibilidad entre el gráfico y la idea de demanda agregada recalentada].

Otro distinguido colega, Orlando Ferreres, ya había cometido un error similar en el gráfico de la nota publicada en la revista Noticias del 21/08/2010 bajo el título ¿es progresista emitir tanto?

En ambos casos los autores consideran erróneamente que no es posible superar el nivel del producto potencial, cuando lo que la definición señala, es simplemente que cuando se supera el nivel del producto potencial, lo que ocurre, es que la tasa de inflación se acelera.

El gráfico y la aclaración de esta entrada apuntan a elaborar un correcto diagnóstico de la inflación para poder diseñar la medidas correctivas adecuadas.